Eso que llamamos Semana Santa

Saber de qué hablamos, redimir el significado de las palabras, es lo primordial, si queremos vivir en la verdad y la libertad.

¿A qué llamamos autonomía, matrimonio, género, ciudadanía, fe, cristianismo, Semana Santa, etc.? Los que detentan el poder, cualquier poder, imponen unos significados que luego son asumidos en el inconsciente colectivo. Ya no hay dos géneros (masculino y femenino), sino nueve. Entre esos, las lesbianas. Vayamos a nuestro tema.

A veces, Semana Santa es un tiempo de descanso, de playa, de hacer el viaje anhelado, de turismo religioso, considerando la religión como un resto arcaico. Muchos que salen en las famosas procesiones están afectados por un inconsciente colectivo que considera la increencia comolo natural, lo razonable, lo moderno. Y ante eso tendría que defenderse y justificarse lo religiosoA veces, Semana Santa es “ya llegan las procesiones”, y se desata, paseando a un crucificado y a su madre, el espectáculo, las rivalidades, la ostentación. Se sostienen en una cierta ternura y atracción para mantener el pasado.

A veces es la asistencia a “los oficios” y el cumplimiento de los deberes religiosos sin que eso influya para nada en su vida. Tienen una mezcla de religión, superstición y magia. Se profesan cristianos. No saben que la religión alaba a Dios, la superstición se sirve de Dios, la magia manipula a Dios.

Y no digamos sí, pero eso en Ricote no.

En Ricote estamos también sofocados por una televisión vergonzosa, mentirosa, chabacana. Ricote forma parte de un país que está a la cabeza de Europa en todo: número de abortos, divorcios, parados, desastre de la enseñanza, y órganos y procedimientos legislativos que ahora mismo harán que una criatura de 16 años tenga derecho a abortar, sin permiso de los padres. Para ser operada de apendicitis sí necesita permiso.

En España tenemos un gobierno de progreso. Un amigo de mi parroquia, “que va a misa”, me dice: “yo siempre voto progreso”.  ¿Y eso qué es?. “Yo qué sé”.

Cuando los que queremos vivir como cristianos, aunque estemos muy lejos de conseguirlo, decimos: Semana Santa, ¿de qué cosa hablamos?.

Hubo una vez un hombre llamado Jesús a quien mandó ejecutar el poder romano. Tenía unos 33 años. Era muy joven. Nosotros sostenemos, como Pablo ante Agripa, que está vivo porque el Padre lo RESUCITÓ. Todo lo que llamamos fe se sostiene en este acontecimiento. Y necesitamos todos los años recordar, celebrar y revivir el misterio de la muerte y resurrección de Jesús en esta semana mayor, semana del amor, semana santa, la última semana de su vida.

Necesitamos saber en quien creemos y a qué nos comprometemos cuando aclamamos a Jesús como El Señor. Es domingo de Ramos.

Aquella cena inolvidable de despedida con sus amigos. ¿La primera misa? Hoy descubrimos la sencillez de nuestra fe, la simplicidad de nuestros ritos, la exigencia del proyecto divino de salvar al hombre y a las estructuras humanas del egoísmo, el vicio y la corrupción. Era un jueves.

Al día siguiente nos reunimos, no para recordar a un muerto, ni para condolernos de sus sufrimientos finales, sino para desfilar frente a Cristo, nuestro Juez, a fin de cotejar nuestra vida con su vida, nuestros pensamientos y sentimientos con los suyos. Es Viernes.

Llega el gran anuncio: “no busquéis entre los muertos el que está vivo”. Nos reunimos para peguntarnos por su significado. ¿Quien es Cristo en nuestra vida? ¿En qué medido es el centro de nuestra fe su gloriosa Resurrección? ¿Qué quiere decir que debemos resucitar con Cristo? Es el encuentro más importante y gozoso para nosotros. No nos dejemos ahogar por los cantos, las palabras o los ritos, pues esta liturgia tiene un solo centro: Cristo resucitado, luz del mundo. El cirio pascual es su símbolo. Domingo de Resurrección. Y para ti, ¿qué es la Semana Santa?.

Jesús Abenza para la Semana Santa de su Ricote.

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